Creo que, a veces, la gente piensa que soy de hielo, que yo no siento, tan solo porque mantengo mi rostro neutral, porque me callo lo que siento. Y eso no es verdad. Tengo sentimientos, igual que el resto, y las cosas me duelen como a todo el mundo. Me duelen al punto de que, si soy hielo, con cada cosa me derrito un poco más, hasta acabar siendo agua. Y estoy cansada de que me traten como si nada me afectase, porque soy yo, ¿verdad? Y como soy yo, ¿qué más da lo que decimos? Se le puede lastimar tranquilamente. Estoy cansada de esto. De la gente que me hace daño, y de quienes me apartan deliberadamente, de quienes me dejan de lado; de que no se me trate con valor. Puede que sea exagerada, o una dramática, pero las cosas las siento de corazón, y os puedo asegurar que mis lágrimas son muy reales. Y, si no me creéis, las podéis ver ahora mismo, en cada palabra que he escrito.
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