Dicen que el amor es fuego y pasión, pero eso lo dicen aquellos que no te conocen. En tu mirada no hay fuego, hay hielo, uno que cala hondo; hasta los huesos. Tus marcas no se dejan en la piel, como muchos suelen representar, las tuyas calan hasta el alma, esa que congelas con tan solo unas palabras. Y muchos dirán que eso no es amor, que el amor te hace palpitar el corazón, y te llena de mariposas, pero para mí no. Tú no me provocas eso. Tú eres hielo y escarcha, me dejas estática, paralizada; no me tiemblan las piernas cuando estás cerca, porque provocas que ni si quiera me las sienta. Mi corazón no late con rapidez, se detiene, tratando de memorizar el momento en el que te veo. Para nosotros no hay besos bajo la lluvia, porque ni tú eres de dar besos, ni yo soy de esperarlos. Y mientras otros graban a fuego lento los momentos, yo los congelo, quedándomelos para siempre. Que yo no tallo nuestros nombres en el tronco de un árbol, yo los escribo sobre la nieve, hasta que, con los copos, se borran. Porque entiendo que el amor es efímero, y aunque traten de magnificarlo, de decir que es eterno, yo sé que no. Y a pesar de ello te estoy escribiendo esto, porque espero derretir un poco de tu hielo, y un poco del mío, para hacer que se unan los dos.
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