domingo, 26 de agosto de 2018

Me preguntas

Me preguntas, a pesar de que sabes que no te va a gustar la respuesta. Y me obligas a darla, rompiendo mi corazón con ello. Que irónico, ¿no? Cuando quien tendría que llorar no soy yo. Y tú avanzas, pero atrás me quedo yo, haciendo que me replantee mil cosas. Me quebraste, te acepté de vuelta, y ahora quien te rompe soy yo, logrando llevarme a mí por el camino. No importa lo que haga que, al final, la que acaba tirada en el suelo soy yo, por lo que siento, y por lo que no. Me preguntas y te pido por favor que no, que eso, no. Pero lo haces, y me insistes, y aunque respondo se me coge un nudo en el pecho tan grande que todavía hoy me dura la sensación. La sensación de vacío, de abandono, de daño, ¿y sabes qué es lo peor de todo? ¿Lo que más me duele? No haberte hecho a ti la misma pregunta. ¿Qué hubieses respondido? Y quizá la respuesta hubiese sido la misma que la mía, ¿sabes qué es lo que más me asusta de todo esto? Saber que de haber sido así, me habrías destrozado el corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario