Últimamente no me salen las palabras, atoradas, en alguna parte de mí. O quizá son mis sentimientos, los que no quieren salir. Escondidos, porque afrontarlos es demasiado duro para mí, porque eso significaría tener que aceptarlo. Resignarme. Y yo no me quiero deshacer de ti. Odio este sentimiento, el que me hace sentir cosas que no debería por ti, ¿pero y quién me puede culpar a mí? Si de entre todas las personas, tú eres la única que me ha hecho sentir. Puede que sea un amor fugaz, o eterno, no te lo puedo decir; lo que te puedo asegurar es que es intenso, profundo, y real. Un amor como los de antes, de escribir cartas, y mandarlas. No las envío, pero espero que mis palabras lleguen hasta ti, aunque sé que no lo harán. ¿Lo notas? Esa sensación, la de vacío, la que te hace creer que nadie se va a enamorar de ti, ¿no te parece que está desapareciendo? Supongo que debo nombrarme culpable. De robarte el ser la primera persona que te ame, y de amarte. Amarte sin premisas, ni miramientos, ni sufrimiento; tan solo disfrutarte.
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