Brillo dorado, feroz, en la mirada, y hoyuelos que cubren con falsa ternura la jodida realidad. Jodida, porque así es como ella está. Con una sonrisa brillante, deslumbrante, y diciéndole a todos lo bien que está. A veces no es verdad, pero a ella no le gusta ser el centro de atención, ni mostrar debilidad. Le gusta ser la chica fuerte, con la que todos pueden contar. Lo es, y siempre lo será; pero hay días en los que le cuesta levantarse, ¿y a quién no? Pero ella se empeña en intentar ser un ser superior, uno casi perfecto, en un mundo inverosímil en el que nunca se está mal. Con una sonrisa pintada, unos hoyuelos adornando su angelical rostro, y esa mirada enternecida, que te hace saber que, a pesar de todo, ella está bien, y puede salir de todo. No importa lo que le ocurra, que esté sola, o que ya no pueda más. Siempre encuentra la manera de seguir adelante, con o sin ayuda, y de encontrar motivos para estar bien, y, lo más importante, para sonreír de verdad. Siempre vuelve a salir al mundo, dispuesta a luchar por lo que quiere y cree, y para ayudar, hasta cuando a ella la dejaron de lado; porque ella siempre estará. Y no se desanima, no, porque a ella la dejen sola cuando más los necesita, porque ella aprendió que a la única persona que necesita, es a sí misma.
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