¿Crees en el destino? En ese que, hagas lo que hagas, al final acabas encontrándote con lo que te tenía preparado. Como si no pudieses escapar de él. Esa persona que, a pesar de estar en la otra punta del mundo, te acabas encontrando con ella y te cambia la vida. Ese accidente que te pilla desprevenido. Ese beso con el que tanto has soñado. Esa ruptura inevitable. ¿De verdad que ya está todo dicho? Que yo no tengo ni voz ni voto porque, haga lo que haga, al final acabaré encontrándome con esa persona, chocando con ese coche, besando a aquella chica, o rompiendo con aquel chico. Que por más que huya de él puede que sea precisamente lo que me haga acabar de lleno en mi destino. Quiero pensar que no es así, que yo soy la que crea su propio destino; conociendo a mil personas, besando a otras tantas y sin rupturas descaradas, sorteando a coches, motos y a cualquier vehículo que se dirige hacia mí a toda velocidad. Quiero pensar que son mis decisiones las que me llevan a definir mi vida, el no mirar bien la carretera, el no cuidar a quien debía, o alejarme cuando no debía. Quiero pensar que mi vida me pertenece a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario