Y de entre tantas formas que existen de vivir, decidí hacerte inmortal. Inmortal en mis palabras, en mis versos y prosas. En cada letra que escribo, y en cada sueño que tengo. Que cada texto que escribo, lleva grabado a fuego intenso tu nombre, y que mi inspiración no es otra que cada una de tus sonrisas. No eres otro más que tú quien me mantiene en vela, buscando las palabras precisas para ser capaz de explicar todo lo que siento. Y no, ni en mil años podría plasmar esto, que lo que se siente no se ve, ni se lee, que eso se vive, en cada gesto, pensamiento, que eso solo lo sabe mi corazón. Que esto solo es algo que compartimos tú y yo. Yo en mi prosa y tú, al leerla. Y si no crees mis palabras observa mi mirada, que si hay algo que no se puede ocultar es cuando esta está enamorada, que a veces no es el corazón, ni la razón, quien nos delata, que a veces tan solo es nuestra cara. Y que esas sonrisas, esas que ves tan a menudo, solo son tuyas, porque las provocas tú. Así que por ellas te dedico esto, porque no son lo único que me has robado porque tú, por robarme, me has robado hasta el alma.
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