sábado, 24 de marzo de 2018

Corazón

Cuando te conocí me dijeron que tu corazón era de lo más puro y que, quien se lo ganase, debía ser una persona realmente afortunada. Que tú no eres de los que se fijan en cualquiera, ni mucho menos ofreces tu amor.  Que hay un muro infranqueable que te rodea, con espinos por doquier, y que las vallas están electrificadas. La gente suele rendirse al electrucutarse. Pero yo, no. Logré desactivarla, saltar la valla y romper un trozo de tu muro. Y, sin embargo, eso no era suficiente. Podría haber quebrado cualquiera de sus barreras, que hubiese dado exactamente igual, porque yo no soy lo que él buscaba. Entonces comprendí que era mentira, él no podía tener un corazón puro, porque él dejó de tenerlo en el momento en que destrozó mi corazón.

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