Te extraño, y qué ironía, ¿no? Después de todas las veces en las que nos prometimos no olvidarnos, estar siempre juntos. Después de intentarlo tanto. Y hoy ya no estás. Y duele tanto, pero tanto. Sé que sigues ahí, para mí, pero es tan extraño. Como si ya no fueses la misma persona y tan solo fueses un mero desconocido, y no aquel a quien por abrirle le abrí hasta el último recoveco de mi alma. Y podría hablarte ahora mismo, yo sé que sí, pero no lo hago por miedo a decepcionarme. Me aferro a tu recuerdo a sabiendas de que eso es lo que espero encontrarme. Pero no será así. Y duele, duele muchísimo saber que esa parte de ti ya no está. Que esa conexión que teníamos, que pensábamos que iba a durar siempre, murió. Y aquí sigo yo, extrañándote, rogándote que si una parte de ti sigue aquí, queriéndome como antes, me hables.
No hay comentarios:
Publicar un comentario