Mi mejor amiga es aquella que ha estado conmigo incluso cuando ella no lo sabía. Y no, con ella no hablo cada día, de hecho, apenas lo hacemos. Nos vemos con suerte cada una o dos semanas y, ¿sabéis qué? Que no necesitamos nada más, porque sé que ella está ahí para mí y ella sabe que yo estoy aquí para ella. Me conoce como nadie, podemos leer el pensamiento de la otra tan solo con una mirada y, han sido tantos los años que llevamos juntas, que ya sinceramente no sabría qué hacer sin ella. Con su risa alocada, sus chistes que no hacen gracia y yo riéndome porque sabe que esos son precisamente los que a mí me encantan. Nuestras noches llorando viendo nuestra película favorita y las horas hablando de esos libros que tanto nos han marcado. Ella, que ha estado cuando nadie más quería estar, que me abrazó cuando no podía respirar y me empujó para que siguiese adelante. Mi mejor amiga, la que ha dado por mí tanto que no podría devolvérselo ni en mil años y que, precisamente por eso, me pasaré toda la vida a su lado tratando de lograrlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario