Te habrás dado cuenta, después de este tiempo, que yo no soy de las que hablan. Que soy de las que callan, que arden por dentro, hasta que arden por fuera y acaban consumiéndose. Que conmigo todo son estoy bien cuando lloro por dentro. Que no pido ayuda ni cuando me estoy muriendo. Y a veces grito, en silencio, pidiendo una ayuda que sé que necesito pero que nunca acaba llegando. Entonces me envuelvo en la oscuridad. Sola. Sola. Siempre sola. Y reviento, te juro que reviento. En mil pedazos que vuelan por los aires y que acaban cayendo inevitablemente al suelo. Y la gente pasa a mi alrededor, ven que estoy sangrando, que los cristales me están matando, pero todo el mundo prefiere salir corriendo. Así que me armo de valor y empiezo a sacar los pedazos de mi propia autodestrucción, y empiezo de nuevo. Sola. Sola. Siempre sola, siempre sangrando, siempre llorando por dentro. Pero siempre reconstruyendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario