lunes, 11 de febrero de 2019

Llora

Respira hondo, tranquila, no pasa nada. Cierra los ojos y cuenta hasta diez. O cien. O mil. Tómate todo el tiempo que necesites. Relájate y, si tienes que llorar, llora. Llora que así es como se liberan las penas, los males y los peores. Llora que no pasa nada. No eres débil por llorar, eres fuerte por reconocer que eres humana. Por saber que ni eres perfecta, ni tienes que serlo. Y ahora sécate las lágrimas que, una vez fuera las penas, hay que agarrar la vida con las dos manos y volver a la carga.

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