Y cuando antes podía pasar la eternidad hablando contigo, hoy ya ni si quiera sé cómo abordarte. No me salen las palabras, trabadas en mi mente, o en mi garganta. Y lo intento, te juro que sí, pero no soy capaz de avanzar. Ni si quiera de hablarte. Y ya no sé si quiero que pase, o no, porque quizá sea una señal del destino, ¿no? Quizá nuestro tiempo ya pasó y ahora estamos luchando contra ese caprichoso destino que donde una vez nos juntó ahora trata de separarnos. La pregunta es, ¿lucharemos? ¿Lo haremos? Para estar juntos. Para burlar a la vida. Y lo cierto es que no lo sé. No lo sé. Pero lo quiero intentar, ¿y tú?
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