Y arruinaste todo una vez más. Pero no, no te creas, ya no me sorprende. Tú no me sorprendes. Puede que en el pasado me decepcionases con tus mentiras y tus falsas promesas, que rompieses mi corazón y me hicieses llorar hasta perder el sentido, pero hoy no. Y mañana tampoco. Ya no queda nada por romper, ni que llorar, porque me has dejado completamente desvalida de sentimientos. O casi todos. ¿Sabes lo que siento? Ira, cada vez que te veo, que te siento. Me arde la garganta de callar lo que te quiero decir, pero tengo que ser más lista que tú. Después de todo dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, y yo pienso devolverte cada lágrima llorada, cada pedazo de corazón destrozado, y no pienso parar hasta que, como yo, lo único que sientas sea este rencor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario