jueves, 27 de junio de 2019

No dejo de mirarte

A veces me consume el dolor, me hace pensar que no voy a poder salir de él y que simplemente acabará conmigo. Puede que algún día lo haga, pero hoy me tomas la mano, entrelazando tus dedos con los míos y cuando tengo miedo aprietas con fuerza; para hacerme ver que estás justo ahí y que no te irás a ningún lado. Besas mis nudillos aunque están demasiado huesudos y pálidos, tú ni si quiera te das cuenta, tus ojos están fijos en los míos. No se separan ni un segundo de ellos, demasiado asustado de que en cualquier momento desaparezca. No lo haré, no me iré, ¿cómo podría? Si por primera vez me siento en casa, y me ha llevado años darme cuenta de que casa no es un lugar, es con quién estás. Y hoy estoy contigo, al igual que lo estaba ayer, y mañana también lo estaré. Tú no me sueltas la mano y yo no te aparto la vista, y supongo que esa es nuestra forma de ayudarnos el uno al otro, de no dejarnos caer, de amarnos, de apoyarnos. Vigilo tus pasos como si fueses un niño a punto de caer, y tú vigilas mi andar como si fuese una anciana a punto de desfallecer; y supongo que por eso juntos estamos tan bien, porque sabemos lo que necesita el otro; y no es más que simplemente estar. Estoy cuando ríes, cuando lloras, cuando amas y abandonas. Estoy cuando sueñas y no son más que pesadillas, en tus fantasías y en tus cuentos. Y tú no me sueltas en todo el camino. Y yo no dejo de mirarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario