lunes, 17 de junio de 2019

Charles

Sinceramente, Charles no sabría por qué había tomado esa calle, y menos por qué está allí a plena luz del día, sencillamente había decidido aquella mañana que estaba harto de estar oculto, que deseaba más; llegar a un nuevo nivel. Siente el metal contra su pierna, frío, letal, preparado. Camina deprisa y algunos transeúntes se apartan cuando ven aquella sonrisa cínica y aquellos ojos desorbitados. Otros, tontos e ilusos, quieren creer que las apariencias engañan, y que no todo aquel que luce mal tiene que hacer daño. Con él se equivocan y, es justamente eso, lo que los salva. A Charles le gusta perseguir a sus víctimas, le gusta sentir su miedo y el pavor que sienten al verlo. Pero, sobre todo, le gusta escuchar cómo gritan cuando sienten el metal clavándose en ellos. Una y otra vez, hasta que los gritos se apagan.

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