jueves, 27 de junio de 2019

Estás ahí para mí

En la soledad de mi habitación, cuando más miedo tengo, cuando no puedo respirar. Cuando me siento sola y que ya no puedo más; estás ahí para mí. Cuando me despierto cada mañana y me preguntas cómo estoy y cuando me das las buenas noches deseándome dulces sueños. Cuando lloro de tristeza o de dolor, cuando grito de felicidad, en la enfermedad, en el enfado, en la rabia y en lo peor; estás ahí para mí. Me abrazas con palabras de consuelo y de amor, me animas y me arropas, me proteges y me haces sentir todo lo que valgo. Me susurras que me quieres cuando crees que estoy dormida, y lo gritas al mundo cuando estoy despierta. Compartes conmigo tus mejores y peores momentos y, a veces, lloramos juntos; en ocasiones de tristeza y otras de felicidad. Compartes conmigo tu vida, contándome tu pasado, viviendo el presente juntos e incluyéndome en el futuro. Y te escribo hoy no porque te quiera más que ayer, que también, te escribo porque me has vuelto a recordar lo que es el amor, y es que no es más que pura amistad que va más allá, y yo contigo quiero ir hasta ya no poder más. Quiero caer al suelo rendida y que te tumbes a mi lado, quiero que estés ahí para mí una vez más, y yo te demostraré cada día de mi vida que yo lo estoy para ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario