Seguí el camino que me guiaba lejos de ti, solo porque no soportaba la idea de estar junto a ti, sin que seas mío. Anduve y no me detuve hasta estar lo suficientemente alejada de ti. Y me suplicaste, con la mirada, que no me marchase. Que me quedase. ¿Pero acaso puedo estar a medias contigo? Con una persona que quiere de mí, pero no todo. Que en un punto se vuelve demasiado. Demasiado de mi amor, demasiado de mis palabras, de mis sentimientos. Demasiado de mí. Y, sin embargo, yo nunca tengo suficiente de ti. De tus miradas, de tus palabras, de tu risa. De tus caricias. Yo no me canso de lo que eres para mí, y mi corazón me lo recuerda cada día. Pero a veces se me olvida de que nuestros corazones no laten a la par, que cada uno tiene una melodía, y la mía no coincide con la tuya, por más que la quiera cambiar. A veces se me olvida que tú, un día, encontrarás a alguien de quien nunca tengas bastante. Pero también se me olvida que ese día yo tendré a alguien que nunca tendrá suficiente de mí.
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