martes, 17 de abril de 2018

Amor propio

Estoy empezando a quererme más. Antes, para describirme, me decía a mí misma que era fea, pero qué narices, que yo soy guapa. Que no, que no me importa que me miren mal, que piensen que soy una creída o una prepotente, que me da igual. Que la única opinión que me importa, es la mía, y que si alguien no está de acuerdo con lo que digo, siempre puede tomar la puerta, e irse por donde ha venido. Que ya estoy cansada de infravalorarme, de compararme y de compadecerme, cuando debería quererme más, respetarme más, y disfrutar más de mí. Y que si la gente piensa que soy fea, pues bienvenidos sean, que las opiniones no me molestan, ni me desalientan, me hacen más fuerte, y me hacen quererme más. Ser más valiente. Que no me sobran imperfecciones, que de esas, siempre faltan, pues son estas mismas quienes me hacer ser quien soy. Y qué queréis que os diga, pero yo, a mi modo, soy perfecta.

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