Olvidé el camino para salir del laberinto que es tu corazón por el simple placer de quedarme ahí un rato más. Viviendo cerca de ti, donde tus sentimientos se fluían con los míos aunque acabasen en direcciones distintas. Donde tus latidos daban sacudidas a mi vida, como un terremoto arrasando con todo a su paso. Y un día, tus demonios, custodiantes de los pasadizos, se hicieron mis amigos. Conocí cada parte de ellos, y ya no quería enfrentarlos, porque me di cuenta de que para ser parte de ti no tenía que eliminarlos, lo único que debía hacer era amarlos, tanto como te amo a ti, porque esa era la única forma para poder salir del laberinto, pero en lugar de encontrar el comienzo, acabar junto a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario