¿Alguna vez te han dicho lo hermoso que te ves? Cada vez que sonríes. Cuando miras al infinito pensando en todo, y en nada. Cuando estás serio porque algo te preocupa. Cada vez que te muestras impasible. Hermoso, siempre estás hermoso. Cuando te enfadas, estás feliz o triste. Sin importar el qué, ni el día, ni el momento. Hermoso estás hasta cuando no lo quieres creer. Hasta cuando no lo ves. Con lágrimas en los ojos, ya sean de tristeza, o de la risa. Cuando bostezas, te frotas los ojos, o haces una mueca con el rostro. Hermoso en el día, hermoso en la noche. Con ojeras, o tras haber dormido más horas de las necesarias. Cuando sales a correr o simplemente te quedas tirado en el sofá. Cada vez que pones los ojos en blanco o sacas la lengua. Cuando dices tonterías, o hablas del tema más serio. Hermoso, no se me ocurre un mejor adjetivo para describirte. Iluminador como una estrella fugaz en mitad de la noche, ensombrecedor como una nube que tapa el sol. Con ropa ancha, o pegada. Descalzo o con zapatos. Con el pelo revuelto, o recién peinado. Tú, de cualquier manera, estás hermoso.
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