Te miré como nunca lo hizo nadie, te cuidé mejor que nadie, y te quise como nadie te querrá jamás. De una manera intensa, profunda, de estas en las que solo de escuchar tu nombre, me faltaba la respiración. Un amor de temblor del cuerpo ante tu simple presencia, y de ensoñaciones con tan solo el roce de tu piel. Un amor de estos en los que una sola sonrisa tuya provocaba una explosión en mi interior, de los que te escribía poemas de amor, y te pensaba en cada momento de mi día. Un amor que pensaba que jamás se acabaría y que, sin embargo, aquí me encuentro hoy, hablando en pasado. Pasado, porque tu frialdad e indiferencia acabaron congelando mi corazón, y porque mi mente por fin fue capaz de tirar del corazón, y hacerle entender que eso jamás iba a poder pasar. Y aquí me hallo, pensando que la que perdió no fui yo, sino que tú, que perdiste a quien más te quería, y ahora ya nunca encontrarás alguien que lo haga como lo hacía yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario