¿Sabes cuál es el problema? Que es más fácil fingir una sonrisa, que sonreír de verdad. En algún punto fingir en la vida se ha convertido en algo mucho más sencillo que vivirla. ¿Para qué luchar cuando puedes hacer creer que todo está bien? Pero todo es una fachada, y sí, puede que por un tiempo esté bien, pero dime algo, ¿qué es una fachada sin edificio? Y te diré la respuesta: nada.
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