En el vaivén de tu mirada me despojé de aquello que ya no me hacía más falta, y que de entre todo eso las palabras sobran, que para nuestros labios se me ocurre un mejor uso. Y mientras el roce se vuelve constante, mi lengua hace poesía, te recita versos en los labios, pero no aquellos que te estás imaginando. Tus dedos recorren montañas y los míos bosques talados, creando mares en épocas de sequía, buscando beber de ellos, adictos a la sal de tu piel. Y tus manos, aquellas forjadas para encontrarse en las lagunas más oscuras, se movieron creando oleaje. Y el tsunami llegó cuando tu nombre se atascó en el fondo de mi garganta, acallado por la absorción de la tormenta, que me deja seca.
domingo, 22 de abril de 2018
Lluvia torrencial
El roce de tu piel por todos lados, mis cabellos volando esparciéndose por mi espalda, tus dedos recorriendo mi espina dorsal. Y de repente tus manos me despojan de la ropa, esa que tanto me sobra, y tus dedos se vuelven labios que depositan besos allá donde tanto me hacía falta. Y tus dientes, juguetones, van dejando mordidas que me hacen erizar la piel, hasta que entra en juego tu lengua, esa que tantos versos me ha soltado, pero que su mayor poesía la desarrolla ahora saboreando mi piel, desnudándome de miedos y penetrando en lugares en los que nunca antes había dejado entrar a nadie. Y tus brazos se vuelven fuertes, alzándome, haciéndome ver el cielo y gritar tu nombre hasta quebrar mi garganta. Pero tú no paras. Y me gritas con agitación, sin palabras, y yo cumplo tu mudo silencio cumpliendo aquello que pides en tus círculos húmedos, hasta desatar la locura y sucumbir en una lluvia torrencial que tan solo apreciamos tú y yo.
miércoles, 18 de abril de 2018
Hermoso
¿Alguna vez te han dicho lo hermoso que te ves? Cada vez que sonríes. Cuando miras al infinito pensando en todo, y en nada. Cuando estás serio porque algo te preocupa. Cada vez que te muestras impasible. Hermoso, siempre estás hermoso. Cuando te enfadas, estás feliz o triste. Sin importar el qué, ni el día, ni el momento. Hermoso estás hasta cuando no lo quieres creer. Hasta cuando no lo ves. Con lágrimas en los ojos, ya sean de tristeza, o de la risa. Cuando bostezas, te frotas los ojos, o haces una mueca con el rostro. Hermoso en el día, hermoso en la noche. Con ojeras, o tras haber dormido más horas de las necesarias. Cuando sales a correr o simplemente te quedas tirado en el sofá. Cada vez que pones los ojos en blanco o sacas la lengua. Cuando dices tonterías, o hablas del tema más serio. Hermoso, no se me ocurre un mejor adjetivo para describirte. Iluminador como una estrella fugaz en mitad de la noche, ensombrecedor como una nube que tapa el sol. Con ropa ancha, o pegada. Descalzo o con zapatos. Con el pelo revuelto, o recién peinado. Tú, de cualquier manera, estás hermoso.
Fingir
¿Sabes cuál es el problema? Que es más fácil fingir una sonrisa, que sonreír de verdad. En algún punto fingir en la vida se ha convertido en algo mucho más sencillo que vivirla. ¿Para qué luchar cuando puedes hacer creer que todo está bien? Pero todo es una fachada, y sí, puede que por un tiempo esté bien, pero dime algo, ¿qué es una fachada sin edificio? Y te diré la respuesta: nada.
martes, 17 de abril de 2018
Amor propio
Estoy empezando a quererme más. Antes, para describirme, me decía a mí misma que era fea, pero qué narices, que yo soy guapa. Que no, que no me importa que me miren mal, que piensen que soy una creída o una prepotente, que me da igual. Que la única opinión que me importa, es la mía, y que si alguien no está de acuerdo con lo que digo, siempre puede tomar la puerta, e irse por donde ha venido. Que ya estoy cansada de infravalorarme, de compararme y de compadecerme, cuando debería quererme más, respetarme más, y disfrutar más de mí. Y que si la gente piensa que soy fea, pues bienvenidos sean, que las opiniones no me molestan, ni me desalientan, me hacen más fuerte, y me hacen quererme más. Ser más valiente. Que no me sobran imperfecciones, que de esas, siempre faltan, pues son estas mismas quienes me hacer ser quien soy. Y qué queréis que os diga, pero yo, a mi modo, soy perfecta.
miércoles, 11 de abril de 2018
Amor en pasado
Te miré como nunca lo hizo nadie, te cuidé mejor que nadie, y te quise como nadie te querrá jamás. De una manera intensa, profunda, de estas en las que solo de escuchar tu nombre, me faltaba la respiración. Un amor de temblor del cuerpo ante tu simple presencia, y de ensoñaciones con tan solo el roce de tu piel. Un amor de estos en los que una sola sonrisa tuya provocaba una explosión en mi interior, de los que te escribía poemas de amor, y te pensaba en cada momento de mi día. Un amor que pensaba que jamás se acabaría y que, sin embargo, aquí me encuentro hoy, hablando en pasado. Pasado, porque tu frialdad e indiferencia acabaron congelando mi corazón, y porque mi mente por fin fue capaz de tirar del corazón, y hacerle entender que eso jamás iba a poder pasar. Y aquí me hallo, pensando que la que perdió no fui yo, sino que tú, que perdiste a quien más te quería, y ahora ya nunca encontrarás alguien que lo haga como lo hacía yo.
sábado, 7 de abril de 2018
Soñar
Que cosa tan bonita, esa de los sueños, el lugar en el que puedes sentir cosas que ni en la realidad podrías imaginar. El lugar donde puedes volar, cantar, viajar y amar, sin haberlo hecho con anterioridad. El lugar donde se cumplen tus peores pesadillas, pero también tus mayores anhelos. Donde el dolor se puede convertir en una bonita fantasía y la persona de la que estás enamorada, por fin está junto a ti. El lugar en el que te puedes reencontrar con aquellos que ya no están, y donde el único límite, lo fijas tú. Que bonito eso de sentir mariposas sin haberlas vivido, de amar y que sea correspondido, de conocer a aquellos que creías que no tenías la oportunidad de hacerlo. Que bonito que nuestra mente nos deje poder hacerlo, que bonito soñar.
Para mi mejor amigo
Te escribo hoy porque es tu cumpleaños, y quería felicitarte de la mejor manera que sé, y eso es escribiendo. Bueno, para ser justos, todavía queda una semana para tu cumpleaños, pero me gusta preparar las cosas con tiempo, y quiero ser capaz de decir todo lo que quiero, sin olvidar ningún detalle. Sé que a veces nos distanciamos y tal vez no hablemos todo como deberíamos, que callamos algunas cosas y no siempre dejamos nuestro orgullo de lado. Porque desde luego que si hay algo en lo que nos parecemos, es en lo orgullosos que somos. Por suerte para nosotros, no es en lo único en lo que nos parecemos. Nos encanta ser unos microondas, es algo que se nos da bien, y que disfrutamos haciendo, aunque sea un poco capullo por nuestra parte pero qué se le va a hacer, es lo que hay. Son muchos los años que llevamos conociéndonos y siendo amigos, y puede que al principio no fuese la amistad más perfecta del mundo, al punto de que tuvimos que perdernos el uno al otro para dejar de lado todas aquellas diferencias que nos mantenían distanciados, sin realmente darnos cuenta de lo importantes que somos el uno para el otro. Dicen que cada persona saca un lado distinto de nosotros, una cara que tan solo ellos son capaces de ver, y a mí me gusta lo que tú sacas de mí, el ser capaz de hablar libremente de todo sabiendo que no me vas a juzgar, y que me vas a entender, tal y como hago yo contigo. Porque eso es lo que hacen los mejores amigos, están ahí el uno para el otro, pero no solo en los malos momentos, sino que también para compartir los mejores, las risas, inseguridades. Son aquellos a los que les cuentas un miedo, y te ayudan a superarlo. Son aquellos a los que le cuentas algo y sabes que te van a escuchar, se van a preocupar por ti, y siempre te dirán la verdad, por muy dolorosa que esta sea. Y sé que a veces la sinceridad puede ser demasiado, lo sé porque la verdad duele y yo soy una persona que siempre la lanza a la cara, pero eso es lo que nos hace crecer, y confiar en que el otro te dirá tanto lo bueno, como lo malo. Nos molestamos como nadie, pero también nos queremos como ninguna otra persona será capaz de hacerlo jamás, porque cada amistad es única, y a mí me gusta la nuestra. Me gusta reírme de tus chistes, ver Netflix contigo tirados en el sofá comiendo pizza, salir a comer un helado, al cine, de compras, o simplemente no hacer nada porque, al fin y al cabo, lo mejor es estar con el otro. Y a veces ni si quiera hablamos de algo que importe en lo absoluto, solo de cosas triviales, y otras nos abrimos por completo, dejando que todas esas pequeñas cosas que nos preocupan, le importen al otro. No sé en qué momento de mi vida te convertiste tan importante para mí, o por qué, pero estoy tremendamente agradecida de que aparecieses en mi vida para quedarte, porque a tu lado he aprendido cosas que de otra forma no podría haberlo hecho. Y ojalá seguir haciéndolo, que vivamos más, mucho más de lo que ya lo hacemos, compartamos locuras, y maduremos juntos. Pero ahora mismo quiero que disfrutemos de la juventud que tenemos para que, algún día, podamos compartir nuestras hazañas. No lo sé, nuestro primer orgullo LGBT+ en Madrid, nuestro primer viaje con amigos a cualquier lado, hacer cosas de improvisto, sin planearlas porque, ese, de hecho, es el mejor plan, y de los que mejores salen. Quiero que vivamos más momentos juntos, porque aunque ya estarás presente durante toda mi vida por quien eras, y eres, también quiero que lo estés por quien serás. Así que espero que algún día contemos nuestra historia juntos, la de dos mejores amigos que no solo pasaron su adolescencia, sino que también juventud, juntos. Podría decirte todo lo importante que eres para mí, y lo que te quiero, pero sé que ya lo sabes y que, si algún día, por algún motivo, ya no estamos en la vida del otro, me seguiré preocupando por ti. Seguiré pensando en ti porque, una persona como tú no se olvida con facilidad, y yo no creo que te vaya a borrar jamás de mi vida. Me acompañarás aunque ya no estés, y te recordaré como la persona que hizo de mi adolescencia de un lugar más feliz, al cual recurrir a través de bonitos recuerdos que tú has construido junto a mí. Y sé que estaré ahí para ti si me hablas, que no seré capaz de darte la espalda, porque tampoco quiero hacerlo. Ni puedo. Así que tan solo te diré aquello que no suelo decir muy a menudo, porque no soy precisamente la persona más cariñosa del mundo, pero te quiero, aunque no lo diga, te quiero, hasta cuando pienses que no es así. Y te querré, porque no hay modo en este mundo de que no sea así. Feliz cumpleaños, mi niño, uno que espero pasar junto a ti, al igual que los que vendrán.
martes, 3 de abril de 2018
Laberintos
Olvidé el camino para salir del laberinto que es tu corazón por el simple placer de quedarme ahí un rato más. Viviendo cerca de ti, donde tus sentimientos se fluían con los míos aunque acabasen en direcciones distintas. Donde tus latidos daban sacudidas a mi vida, como un terremoto arrasando con todo a su paso. Y un día, tus demonios, custodiantes de los pasadizos, se hicieron mis amigos. Conocí cada parte de ellos, y ya no quería enfrentarlos, porque me di cuenta de que para ser parte de ti no tenía que eliminarlos, lo único que debía hacer era amarlos, tanto como te amo a ti, porque esa era la única forma para poder salir del laberinto, pero en lugar de encontrar el comienzo, acabar junto a ti.
lunes, 2 de abril de 2018
Sociedad
Mírate al espejo, pero no para ponerte guapx, mírate porque ya lo estás. Porque lo eres. Levántate y no cubras esas ojeras profundas que prueban que has tenido pesadillas. No cubras tu rostro cuando te rías porque no te gusta tu sonrisa, enseña hasta los dientes, que ya muchos años trataron de cubrir el hermoso fenómeno de la risa alegando que no era algo de un caballero, ni de una señorita. Suéltate el cabello que, si se enreda, ya te encargarás después de arreglarlo. Siéntate firme, no porque así es como se deba sentar una persona educada, sino porque tienes confianza. Y que si tienes que llorar, llora, que poco importa lo que te digan los demás. Y que no, que no te mientan, que llorando no estás más fex, que llorando se echan las penas y quien es guapx lo es hasta quebradx. Que no te digan más lo que tienes que vestir, ni te digas tú que a ti te queda mal. Que nuestro cuerpo no está hecho para ser amoldado a la ropa, que es la ropa la que se tiene que amoldar a nosotrxs. No te engañes más pensando que es tu rostro, y tu cuerpo, los que no encajan en la sociedad, que aquí la única que no encaja, es esta.
Melodías
Seguí el camino que me guiaba lejos de ti, solo porque no soportaba la idea de estar junto a ti, sin que seas mío. Anduve y no me detuve hasta estar lo suficientemente alejada de ti. Y me suplicaste, con la mirada, que no me marchase. Que me quedase. ¿Pero acaso puedo estar a medias contigo? Con una persona que quiere de mí, pero no todo. Que en un punto se vuelve demasiado. Demasiado de mi amor, demasiado de mis palabras, de mis sentimientos. Demasiado de mí. Y, sin embargo, yo nunca tengo suficiente de ti. De tus miradas, de tus palabras, de tu risa. De tus caricias. Yo no me canso de lo que eres para mí, y mi corazón me lo recuerda cada día. Pero a veces se me olvida de que nuestros corazones no laten a la par, que cada uno tiene una melodía, y la mía no coincide con la tuya, por más que la quiera cambiar. A veces se me olvida que tú, un día, encontrarás a alguien de quien nunca tengas bastante. Pero también se me olvida que ese día yo tendré a alguien que nunca tendrá suficiente de mí.
domingo, 1 de abril de 2018
Amor
-Te quiero -le dije, y te juro que mi alma estaba en mi puño.
-¿Pero? -contestó, y ni si quiera se atrevió a devolverme la mirada.
-Nunca dije que lo hay.
-Y, sin embargo, es así.
Asentí, porque es lo único que me atreví a hacer en ese momento, hasta que me llegó un instante de valentía, para decirle.
-Pero siento que no eres para mí. Que las personas deberían ser libres y cuando yo estoy contigo lo único que quiero es dártelo todo a ti, hasta mi vida, si de tu boca me lo pidieras. Y eso no puede ser bueno, no puede ser sano. Este amor que siento por ti es tan incontrolable, tan alocado. Tan tuyo.
-Pero al confiarme tu amor, confías, tan bien, en que sabré dar buen uso de tu corazón, al fin y al cabo, tú tienes el mío y, la única manera de hacernos daño, es romper el corazón del otro. Por eso están a buen recaudo, por eso lo tiene el otro.