martes, 17 de septiembre de 2019

Efímera

¿Alguna vez te has parado a pensar en lo efímera que es la vida? A veces me paro a pensar en aquella vez que mi cabeza quedó sumergida bajo el agua en una piscina que parecía no tener escapatoria, en cómo la vida se me escapaba a cado segundo que seguía sumergida, sin ayuda, empujando a quien me mantenía hundida; y en el puto trauma que aquello me creó, los días, meses y años que no tuve ovarios de meter la cabeza bajo agua y en cómo todavía hoy me da pánico cuando alguien intenta hundirme en el agua, o en cómo no tengo narices de adentrarme en el mar porque siento una presión en el pecho a cada brazada que doy ante la posibilidad de volver a ahogarme y que, de nuevo, nadie venga a rescatarme, que tenga que salir sola y autosalvarme. Se me viene a la cabeza aquel puto accidente de tráfico que estuvo a punto de llevarme por delante, aquella máquina que me machacó las piernas hasta que me caló al hueso y los tres meses que pasé sin poder caminar. Y aquella puta vez que tan obsesionados con otras cosas se olvidaron de aspirar aquellos líquidos que mi pobre cuerpo no podía tolerar. Una vez más me volví a salvar yo. Pero no paro de darle vueltas a qué hubiese pasado, si aquel fuego se hubiese acercado más, si el accidente se hubiese producido un minuto después, si me hubiese desmayado antes de empujar una vez más para salir del agua. Y en que, quizá, hoy no me vería con la fuerza de voluntad suficiente para salvarme.

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