sábado, 14 de marzo de 2020
Ya es tarde para mí
Ya es tarde para mí. Una última píldora. En realidad, ya ni siquiera sé cuántas van. Dejé de contar tras la décima, pero es que no logro que se calle, esa maldita voz de mi cabeza no se calla. A cada pastilla me da la sensación de que grita más, así que me tomo otra más, con la esperanza de que esta vez sí que pare. No lo hace. No para. No la aguanto más. Ya no me quedan más pastillas y, cuando intento levantarme para ir a por más, me doy cuenta de que no soy capaz de moverme. Mis párpados caen, pesados, y mi respiración se ralentiza. La voz sigue hablando y, sin embargo, ya no me molesta tanto, no es más que un eco en una cueva enorme que suena cada vez más débil hasta que, por fin, desaparece.
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