F, esa era la letra que escribían cada vez que un soldado de su bando caía. Ahora estaban en terreno enemigo y cada paso que daban estaban más cerca de morir. Sin embargo, en aquellas trincheras no todo era dolor y terror, cuando el miedo y la soledad se apoderaba de ellos disfrutaban la compañía del otro en los lugares más recónditos y, en lugar de explorar la zona enemiga, se dedicaban a explorar a su compatriota.
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