jueves, 12 de marzo de 2020

Mi monstruo interior

Me mira fijamente, observa cada movimiento, detalle y defecto. Su voz grita en mi cerebro las palabras que más me duelen y que me hacen sentir tan pequeña en un mundo tan inmenso. Y me siento completamente vacía, demasiado rota y dolida. Derrotada. Cansada de luchar contra mi monstruo interior mientras otras personas me lanzan los suyos para luego salir huyendo. Me duelen las palabras que dicen y aquellas que callan, las que completo en mi mente. Y esas son las que más duelen. Las más ciertas también, porque son las que más se asemejan a lo que está en mi mente, que me grita que no valgo, que no sirvo, que no soy. Que ni lista, ni guapa, ni amable, ni nadie. Y cuando me dijeron que aquello no era cierto, no dudaron en olvidarme. Así que ya no me lo creo. Lo que hago es dejar salir al monstruo que habita en mí, y ya no sé si me devora a mí o al mundo, lo único que sé es que, al final, va a acabar con los dos.

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