sábado, 14 de marzo de 2020
Perdido
Ya no recuerda cómo ser él, de hecho, ya ni siquiera le sale bien imitar a los demás. Así que ahora, ¿qué le queda? No es capaz de mirarse a sí mismo porque eso supondría fijar la vista en aquellos ojos perdidos que tanto lo asustan. Su reflejo le provoca escalofríos y le da tanto miedo vivir consigo mismo que le encantaría poder dejar de pensar. De verdad, aunque tan solo fuese por unos minutos, pero necesita tanto huir; aunque tampoco sabe adónde. Si se queda pierde y si se va también, no sabe cómo empezar de cero ni cómo volver hacia atrás, las palabras no ayudan y los pensamientos solo son un martirio, así que se ahoga en un mar de dudas sin que nadie lo rescate.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario