domingo, 22 de marzo de 2020
Una historia de Shakespeare
Te dejé marchar a sabiendas de las consecuencias que aquello me iba a acarrear, pero tenía que hacerlo. Alguien tenía que ser fuerte y ese alguien fui yo. Al principio te dolió a ti y me pintaste de villana, sin saber que la nuestra era una historia de Shakespeare en la que por fin uno de los dos sobrevivió. Te dolió, y me doliste. Tú y tus palabras hirientes, hechas para desgarrarme. Y te dije que no, mil veces no; hice como que no me afectaba y continué hacia delante. Al final tú me olvidaste y con ello se acabó tu dolor. Yo, en cambio, quedé atrás lamiéndome heridas que sé que de ninguna forma van a sanar, y es que por más que trato de avanzar por algún motivo siempre acabo dando vueltas en círculos. Espero que estés bien y que, algún día, te des cuenta de que los verdaderos héroes son aquellos que hacen el bien sin esperar a que lo veas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario