domingo, 22 de marzo de 2020

Odio mi reflejo

De mil formas traté de amarme y en ninguna de ellas logré siquiera acercarme. No hay día en el que me mire y no odie mi reflejo, en ocasiones, hasta la simple imagen me provoca tal angustia que no soy capaz de hacerme ver por ningún lugar. Me encierro, y no es solo mi cuerpo el queda en cuatro paredes. Mi mente empieza a perderse también, se funde entre tanto pensamiento. Me repito que da igual, que a nadie le importa. Pero a mí sí que me importa. Tratan de animarme con palabras de aliento que acabo extinguiendo tras pocos intentos. Me dejan en paz, claro, ¿para qué se iban a quedar? Si al final todos sabemos que lo que yo digo es verdad.

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