miércoles, 5 de septiembre de 2018

Vuela

Vuela.
Vuela alto.
Vuela lejos.
Y entonces deja de volar.
¿Qué ha pasado, pequeño pajarillo?
¿Por qué ya no vuelas más?
Entonces me enseña el ala lastimada.
Quebrada.
Y me doy cuenta de que ha sido adrede.
No por él.
Por alguien.
¿Quién querría lastimarlo?
Pero la respuesta es tan sencilla.
Tan obvia.
Tan certera.
Tan celosa...

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