Hacía tiempo que no escribía nada, puede que fuese porque no tenía nada que decir; o porque estaba demasiado ocupada siendo feliz como para hacerlo. Y, sin embargo, estoy de nuevo aquí. Escribiendo. Aunque no estoy muy segura de que tenga algo que decir. Y no pasa nada, de verdad, todo va bien. Pero en realidad no. Es como una sacudida, te mantienes en pie, pero menudo golpe, que casi te tira abajo. Sigo en pie, pero me he despeinado. No pasa nada. Me cepillo el pelo, pero recuerdo que lo tengo rizado. No pasa nada. Mojo el cabello, pero cuando se seca queda electrificado. No pasa nada. No pasa nada. Pero sí pasa. Así que dejo el pelo como está, y lo recojo en dos trenzas. Me digo que el tiempo lo cura todo. Y sé que mañana, cuando destrence mi cabello tendrá unos rizos más bonitos de lo usual. Así que sí que pasa algo, pero tranquilos, ya mañana no pasará nada.
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