Quizás tengas razón y sí que me acabe cansando. Pensé que no lo haría, que jamás podría cansarme de ti; pero ahora me doy cuenta de que no es verdad. De que cada día se me hace más difícil aguantar tu mordacidad, tu frialdad e indiferencia. Supongo que estoy cansada de que siempre estés mal, y sea todo tan siempre entorno a ti. Extraño a tu antiguo yo, al que hablaba con una sonrisa en el rostro y le contaba aquello que tenía tantas ganas. ¿Sabes cuál es el problema? Que la cosa se ha vuelto un: ahora no es el momento, ya se lo diré otro día. Y al final se acaban los días, y yo me quedo sin decir nada. Muda, cuando antes no callaba. Estás acabando con la chispa, esa que tanto he amado, y que ahora hablo en pasado, no porque ya no la ame, sino que porque ya no existe. Siento que no puedo aguantar más así, no toda la vida, al menos. Así que supongo que sí, que tienes razón, que la has tenido todas aquellas veces que me has dicho que me iba a cansar de ti. Ya me estoy cansando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario