sábado, 8 de septiembre de 2018

Me haces tan feliz

Me haces feliz, me haces tan malditamente feliz con tan solo unas palabras, que a veces hasta me duele ver el poder que tienes sobre mí. Y tú lo dices, como si nada, y continúas con tu vida sin darte cuenta de que has parado todo mi mundo. Me dejas sin respiración, atolondrada, con ganas de más. Y tú te ríes, porque decir esas cosas es tan impropio de ti. Y yo sonrío, con las mejillas sonrosadas y el corazón a punto de estallar. ¿Te das cuenta de lo que me haces? Me haces querer vivir, y no es que antes no quisiese, es que no sabía lo que era vivir, no de verdad, al menos. No después de escuchar el sonido de tu risa, y sentir ese cosquilleo en el estómago de saber que es por mí. No después de ver tu sonrisa, relajada, y darme cuenta de que es simplemente perfecta, y lo es porque, en realidad, no lo es. Pero es que todo en ti se ve tan bien, se siente tan bien. Y cuando las cosas son por mí o para mí, me maravillas, me haces querer más y más de ti, hasta que ya no puedas más. Hasta que ya no haya nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario