domingo, 23 de septiembre de 2018

Cuando estés feliz

Últimamente no es habitual que estés feliz, de hecho, ha llegado al punto de que para ti el estar normal, significa estar mal. No debería ser así. Ojalá todos los días fuesen como este, días en los que simple y sencillamente te encuentras feliz. Deseo esto para ti, que te sientas bien, que sonrías. Te deseo lo mejor del mundo, de verdad. Que te levantes con ganas de regalarle al mundo tu hermosa sonrisa, esa que, como ya te he dicho otras veces, me parece la más bonita que he visto en mi vida; y te puedo asegurar que he visto muchísimas a lo largo de los años. Pero la tuya tiene algo especial, que se me hace preciosa. No sé si serán los hoyuelos, el brillo que se te forma en la mirada, o qué, pero me maravilla, y me encantaría que siempre se mantuviese en tu rostro. Ojalá que, de todos los textos, este sea el que leas más veces, porque estés feliz. Ojalá que nunca tengas que leer los otros. Pero bueno, lo importante es que hoy estás aquí, leyendo esto, y eso es bueno, muy bueno. ¿Sabes? Yo he decidido escribir esto precisamente hoy porque estoy muy feliz, y creo que queda de alguna forma muy poético que tú, tiempo después, lo leas siendo feliz también. En realidad todavía queda mucho para que te entregue esto, más de dos meses, pero llevo pensando en hacer esto desde hace mucho más, unos seis meses. Se me vino a la cabeza el hacerlo, porque quería hacer algo especial para ti, pero la distancia me limitaba bastante. Y, sin embargo, nada es imposible, aquí me ves. Te acabo de dar las buenas noches y, lo que tú no sabes, es que sigo hablando contigo. Con tu yo del futuro. Qué raro, ¿verdad? Se me hace extraño que me leas dentro de tanto tiempo, uno en el que yo ni si quiera sabré que lo haces. ¿Me lo harás saber? Que te han llegado mis palabras, digo. Me gustaría saberlo, estoy segura de que me haría muy feliz por saber que tú lo estás. ¿Sabes? Tu felicidad significa mi felicidad, de esa manera me afectas. Así que gracias por hacerme indirectamente feliz. Ahora mismo estoy muy feliz por saber que algún día lo estarás. Así que, a tu yo del futuro, presente para ti, simplemente decirte que me alegro de tu felicidad, porque también es la mía, y amo que puedas estar tan bien, casi tanto como te amo a ti; gracias por tanto.

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