martes, 4 de septiembre de 2018

Pensé en ti

Me dijeron que pensase en alguien, y pensé en ti. Qué inevitable, ¿no? El que vengas constantemente a mi mente, hasta cuando yo no lo hago en la tuya. Tu nombre, retumbando, y yo cerraba los ojos y pensaba en ti. Cada palabra, todas y cada una de ellas, gritaban tu nombre, aunque no estuviese escrito en ellas. ¿Era necesario acaso? No, porque de alguna forma me has calado tanto que ya es algo habitual, el que no me dejes. En mis noches de insomnio, esas que paso sola, y que a la vez no es verdad; porque siempre está aquí tu fantasma. Susurrando a mi oído palabras que nunca me has dicho, y que ni dirás, pero que mantienen siempre viva mi esperanza. Que sí, que algún día las dirás, que sí, que algún día las diré. Que seré valiente, la chica que no se calla nada. Y tú serás el chico que me acompaña. Pero no es cierto, como esos diálogos que desarrollas en tu mente antes de iniciar una conversación, hasta que de repente esa persona dice una cosa completamente distinta y te descoloca, rompiendo todo el plan. Así, así se siente, como algo que solo puede ocurrir en mi mente. Pero no lo niego, no, que cada noche ruego porque mis palabras sean, por una vez, las tuyas.

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