jueves, 30 de enero de 2020

Ya no me miras como antes

Me pregunto si piensas en mí cada noche, cuando te vas a dormir. Si durante el día mi nombre aparece de repente en tu cabeza o si cualquier cosa hace que te acuerdes de mí. Me pregunto si cuando ves mis fotos se te forma una sonrisa en el rostro, si no puedes dejar de pensar en mí. Y supongo que antes sí, así como supongo que ya no. Al menos no con la misma frecuencia. Ya no me hablas como antes, de hecho, ya ni siquiera me miras como antes y, sinceramente, eso es mucho decir. No pones el mismo empeño en estar conmigo, ni te esfuerzas en las pequeñas cosas por las que antes se te iba la vida. Me siento alejada de ti, como si ya no te importase y, si te digo la verdad, eso duele. Ya no me escribes como si fuese única, me miras como si fuese importante ni me tocas como si fuese especial. De hecho, a veces siento que estás ausente a mi lado, que ya ni siquiera te percatas de mi presencia. Y, a decir verdad, me quema. El que ya no me quieras como antes me quema. Quizá, con suerte, me harás cenizas con tu fuego y, al volar, llegaré hasta alguien que me mire de la misma forma en la que me mirabas tú antes.

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