viernes, 10 de enero de 2020
Serindipia
Bendita tu locura que me hizo encontrarte cuando menos lo esperaba. Con esos ojos café y aquel cabello azabache, jamás pensé que fuese a encontrarte en aquel arroyo aquel día. Lanzada de cabeza buscabas la piedra más bonita de entre toda la porquería. Renacuajos saltaban de un lado para otro mientras tú tratabas de no atraparlos, pero, llámalo destino o casualidad, siempre acababan chocando contigo. Tarareabas una canción de Bruno Mars al ritmo de tu propia melodía y el agua te empapaba la ropa que ya estaba cubierta de barro; aunque a ti todo aquello no te importaba. Te pregunté que qué hacías, y me gritaste, a pesar de que estaba a tan solo dos pasos, que buscabas lo más bonito de aquel lugar. Tenías trece años, yo, catorce; y a pesar de todos los años que han pasado sigo pensando que lo más bonito que había en aquel lugar fue la serindipia que nos unió para siempre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario