viernes, 10 de enero de 2020
Familia
Me dijeron que era para toda la vida, lo único que nunca te iba a fallar, que siempre iba a estar ahí. Lo único que me dijeron fueron mentiras. Se equivocaron, o al menos conmigo. Entre peleas y discusiones interminables por culpa del maldito orgullo que nunca nos dejó decir «lo siento» acabé huyendo. Sí, me fui. Y qué queréis que os diga, ojalá no tener que volver jamás. Ya no tengo que aguantar falsas palabras de amor, malas caras, engaños, discusiones ni estafas. No más puñaladas que se perdonan por el simple hecho de tener la misma sangre, ni llantos desesperados en mitad de la madrugada. Se escribe familia, pero la definición se la doy yo; y te aseguro que en ella solo entra quien diga yo.
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