Diecisiete poemas te recité, a sabiendas de que no los oirías. Repetí cada uno con la esperanza de que me prestaras atención, errando una vez más, sumando otro error a la lista. Diecisiete rechazos me llevé, uno por cada mes que pasé a tu lado, por cada mes que viví enamorada como loca empedernida. Diecisiete son las veces que te lloré en silencio cuando no me eligiste a mí, y la eligiste a ella. Y diecisiete son los meses que llevas a su lado. También son diecisiete los meses en los que a ella no le has importado un bledo, pero tú estás ciego, como yo. Por eso seguirás a su lado, y por eso yo te seguiré escribiendo poemas; diecisiete, para ser más exactos.
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