No me atrevo a entrar en nuestra conversación. Han pasado tantos meses y, a pesar de eso, todavía tengo una carpeta en el ordenador repleta de fotos que ya nunca voy a guardar en un álbum para enseñar a nuestros hijos ni nietos. Ya nunca voy a tener que imprimirlas y rellenarlo con más fotos. No tendremos una estantería repleta de álbumes cogiendo polvo, ni se marchitarán más flores; porque ya no habrá ninguna que me regales tú. No escucharé nuestra canción y la cantaré a todo pulmón, con una sonrisa en los labios. Ahora la canto sintiendo que el mundo se me viene encima, y que estoy cubierta de escombros. Han pasado tantos malditos meses y, sin embargo, yo soy incapaz de escuchar siquiera un audio con tu voz. Así que borro la conversación, y dejo la carpeta con nuestros recuerdos en la esquina mas recóndita, con la esperanza de que, algún día, ya no duelas más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario