lunes, 21 de octubre de 2019
Es hermoso porque lo es y ya
Es hermoso, os juro que sí. Tiene una de esas bellezas incomprendidas pero que a mí me hacen temblar de pies a cabeza. No tiene hoyuelos, ni los ojos más grandes ni el cuerpo más trabajado; pero tiene el cielo en su mirada y una sonrisa tan bonita que de solo pensarla me hace sonreír. Tiene ese algo en la voz y ese no sé qué que nos pasamos toda la vida tratando de explicar al mundo sin sentido, que para comprenderlo hay que vivirlo, y yo a él lo vivo en todos los sentidos. No es gracioso y, sin embargo, con él no puedo dejar de reír, quizá es porque simplemente me hace feliz y hasta la más mínima nimiedad se siente como un torrente en su máximo potencial. Tiene tantas pecas como objetivos por cumplir, y hace un sueño de cada una de ellas, y un proyecto por cada uno de los sueños, y lo más bonito es que en todos ellos me incluye a mí. Es hermoso porque lo es y ya, con sus imperfecciones y defectos, con sus caídas y su inseguridad, y con todo lo que la vida le quiera echar. Es hermoso porque a mi vista como él no hay nadie más, y no me cansaría de decírselo cada día de mi vida hasta que, con suerte, ya no se lo tenga que repetir más porque se lo creerá.
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