Todavía sigo siendo una niña. Una niña asustada de lo que está por venir, de lo que le espera, de crecer. Una niña que se ha convertido en mujer y que, sin embargo, se siente muy lejos de serlo. Una niña asustada de las decisiones que tiene que tomar y de cómo llegar hasta ellas. Asustada del futuro y de que este no sea como siempre lo he soñado. Sigo siendo una niña, al fin y al cabo, una que quiere esconderse en su cama bajo las mantas y no salir de ahí jamás, al mundo real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario