viernes, 21 de agosto de 2020
Tocar fondo
Miraba el plato de sopa sin poder ver el fondo, lo cual era bastante curioso teniendo en cuenta que me sentía como si yo misma hubiese llegado hasta el final; había tocado fondo y dudaba que fuese capaz de volver a ponerme en pie. Moví la sopa con la cuchara e inmediatamente sentí el remolino de incertidumbre, miedo y angustia que me llevaban atosigando meses. Estaba sola y la sopa se había quedado fría, parecía que, al igual que yo, con el tiempo el calor de la furia la había abandonado también. Lo que ninguna de las dos sabíamos es que lo que venía a continuación era mucho peor. El frío de la soledad es como un abrazo que te aprieta hasta que te asfixia. Y yo ya estaba empezando a adquirir un tono morado. Moví las letras de la sopa hasta formar una frase de auxilio, pero nadie la vio. Así que al final tocamos fondo las dos.
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