viernes, 21 de agosto de 2020

Hechos y palabras

El ruido de la ciudad no me parecía suficiente, allí era capaz de escuchar mis pensamientos tan alto que temía que, de un momento a otro, te fueses a aparecer ante mí. Cuando comencé a amarte jamás pensé que acabaríamos así. Tú, tan indiferente, después de haber gritado a los siete vientos tu amor por mí. Yo, tan dolida, tras haberme reservado lo que sentía por ti. Y es que, al final de todo, a las palabras no se las puede atrapar. Dice más quien habla con hechos que con palabras, y tú tenías mucho de lo segundo, pero muy poco de lo primero. Yo, tonta de mí, prefería escribirte con actos de amor que te negabas a ver. Así que ahora no me queda nada. Porque tus palabras se esfumaron contigo, efímeras, como tus promesas de amor. Y mis actos acabaron machacados junto con mi corazón. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario