viernes, 21 de agosto de 2020

Parecía que el sol le perteneciese

La sangre formaba ríos escarlatas por toda su piel, si la mirabas, ya no podías apartar los ojos de ella. Parecía que el sol le perteneciese, porque estaba allá donde ella pisara. Cuando se sumergía en el agua parecía que una estela la persiguese, porque podías intuir todo un camino de luces escarlatas, como si quisiese que todo el mundo la viese. Y puede que así fuese. Nunca se preocupaba por si la seguían, porque de alguna manera sabía que todo el mundo haría lo que ella quisiese, ¿y por qué no lo harían? Si cuando sus ojos se posaban en ti te permitían entrar en un mundo celestial que ni el mismísimo infierno sería capaz de atrapar jamás. Allí, con ella, simplemente te sentías a salvo; y no hay mejor sensación que sentir que has encontrado tu lugar. Mi hogar estaba donde quiera que ella estuviese. 

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