Me acuerdo de cuando decías que yo era lo mejor que te había pasado, y que yo me decía, ¿cómo voy a ser algo así? Cuando hay tantas personas, tantos lugares, tantas... tantas cosas. Y no te creía. Te juro que no te creía. Porque de todo el mundo, siempre me he considerado la menos destacable. La menos lista. La menos simpática. La menos graciosa. La menos guapa. Siempre, sea lo que sea, me he considerado la menos de todo. Entonces, ¿cómo iba a ser yo la más? Yo, que nunca he sido nada para nadie, y me dices tú que soy todo para ti. Perdóname por enamorarme de ti, cuando no era lo que querías, ¿pero cómo no iba a fijarme en alguien que me había tratado al fin con el respeto que merecía? ¿cuando habías sido el único que había visto mucho más allá en mí? El primero en hacerlo por fin. Perdóname por quererte como nadie, hasta cuando lo hacía de una manera en la que tú no me correspondías. Perdóname por todas las falsas ilusiones, y por tratarte a veces como no debería. Perdóname por no poder continuar siendo tu amiga, no cuando mi corazón se rompe en mil pedazos al saber de ti. Perdóname, por favor, por enamorarme de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario