domingo, 10 de junio de 2018

Cómo me siento

Me puse a escribir, porque ni yo soy capaz de saber cómo me siento. Este malestar, que me lo dice hasta mi cuerpo, con su constante desgana, esa hambre insaciable, y ese sueño que no llega; que no me deja dormir. ¿Y tú, mente, por qué no dices nada? ¿Por qué te dedicas a estos juegos sin sentido en lugar de decirme la verdad? ¿Por qué te empeñas en ocultarlo todo, para hacerlo más difícil? Si es que yo ya no sé ni qué me duele, ni por qué, ni cuándo va a parar. Solo sé que arde. Esta soledad, de mensajes que nunca llegan, y contestaciones vagas. Ese dolor de ver la vida continuar, sin mí. Porque el mundo siempre avanza sin mí. Y de que tú ya no estés aquí. De que me digas que me quieres recuperar, pero luego no lo demuestres. De que me digas que has cambiado, pero sigas siendo igual. Ese dolor de irme y no buscarme. O el de directamente pasar de mí. Ese dolor de insistir en verte, pero que lo único que obtenga es un rechazo. Ese de hablarte con emoción, ilusión, y que quede aplastada ante tus palabras. Palabras que antes me mataban, pero que ahora ya no me hacen daño, porque para ti ahora soy yo la que está muerta. Dolor de que ya no quieras saber de mí. De que hayas encontrado a otra persona, mucho más cerca de ti. Porque sé que es mejor que yo. Miedo, de que me abandones, como han hecho todos durante este tiempo. De nunca encontrar a nadie que me quiera de la misma forma que yo te quiero a ti. De que nadie me vea nunca con esos ojos. Ni quiera ser mi amiga. Miedo de nunca volver a encontrar lo que tenemos, o tuvimos, tú y yo. Miedo a no volver a sentir mariposas, a ser una insensible. A nunca amar. A perderte, o que me quieras perder tú de vista. Miedo de mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario