sábado, 2 de junio de 2018

Hermosa

Te ves hermosa. Así de simple, así de complejo. Y por más que trate de encontrar algo mal en ti, de lo único que me doy cuenta, es que, de cualquier manera, estás preciosa. No, no. No es que estés preciosa, es que eres preciosa. Con todas tus cicatrices, esas que te despiertan en mitad de la noche, llorando, por una pesadilla. Esas que marcan tu piel, y que tú dices que son horribles, pero que a mí me parecen que es precisamente gracias a ellas que hoy te tengo frente a mí. Tan fuerte. Tan valiente. Tan... tú. Y cuando sonríes, dios, el mundo explota cuando tú sonríes. Tus ojos, brillantes, y esa expresión de todo me da igual que llevas siempre pintada, aunque sea una fachada. ¿Cómo no puedes darte cuenta de lo bella que eres? Déjame decirte que, si tuviese que describirle a alguien lo que es poesía, le daría tu nombre. Porque tú formas versos cada vez que hablas, tan vivaz, con esa rima melodiosa que se siente como una brisa fresca en verano. Y es que eres tan hermosa. De verdad, ¿cómo se puede ser tan hermosa?

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